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1757.- Fiestas y Conferencias

09/09/2014

A las fiestas se va porque se quiere, a las conferencias, también −esto, cuando eres joven; después, te invitan cuando ya solo eres una sombra−.

Esta semana, dos fiestas y una conferencia. O sea que, como escribió el tío abuelo de Esperanza Aguirre, “No volveré a ser joven. Que la viva iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde”, etecé -Gracias, Jaime Gil de Biedma por el préstamo; donde quiera que estés, "recuérdame que le debemos un gallo a Esculapio. No te olvides de pagar esta deuda.", como dijo Sócrates a Critón antes de beberse la cicuta-.

A las fiestas, muchas veces te invitan los alcaldes o los concejales de Cultura; sobre todo cuando eres cronista oficial: pregón en el balcón del ayuntamiento, proclamación de reina y damas de honor, salves y ofrendas florales a la Patrona, visitas a las peñas, encierros infantiles “con toros de pega”, corridas y encierros campestres de toros, novillos y cabestros, calderetas populares (etecé también).

A las conferencias, suele invitarte la institución patrocinadora o el propio conferenciante. El próximo jueves, la del General Gan, director del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. El título: "Cómo la inteligencia militar puede apoyar a las empresas españolas en el exterior". Comenzará con alguna clásica frase: “Las actuaciones previstas van a suponer un gran impulso para...”, o “Quiero expresar mi satisfacción por...” Allí estaré.

Durante esta semana de la “Diada Nacional de Cataluña”, sobre el Palau de la Generalitat de Barcelona se proyectará cada día durante una hora la video proyección "In memoriam" que comienza con una gran "senyera" que cubrirá toda la fachada de la sede del gobierno catalán. Allí no estaré.

La mejor fiesta de tu vida es aquella de la que no recuerdas nada al día siguiente.
Bien pensado, la vida o es una fiesta o una conferencia. En ambos casos, con un promotor generoso o miserable entre bambalinas.

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