Volver a Artículos     
1720.- El sueño del hombre mariposa

19/11/2013

Si todos y al unísono dijéramos "España la haremos entre todos y nadie se va a quedar fuera", sería como el ite missa est de cuando el mundo era una cosa y esa cosa era el mundo; Ite Missa Est, significa la despedida; literalmente, “Id en misión evangelizadora”.

“Todos y al unísono” es una falacia ad pópulum: "Si muchas personas lo creen así , entonces es así".

Como el sueño del filósofo chino Chiang Tzu, que cierto día soñó que era una mariposa y, al despertar, no sabía si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que había soñado ser un hombre. En aquel sueño, el soñador se fue revoloteando y descubrió un mundo delicioso. Le costó un poco adaptarse a las alas.
Cualquier vientecillo bastaba para arrastrarle varios metros y hacer que variara de rumbo. Aprendió a dejarse llevar. A aprovechar las corrientes de aire para desplazarse de flor en flor.
Pero descubrió también que a sólo un paso de él acechaba un enorme camaleón verde que estaba hambriento. Contuvo la respiración. Su vida pendía de un hilo. Se dio cuenda de que la mariposa que una vez había sido Chuang Tzu no era más que comida para aquel camaleón hambriento.

Cuando aquella mariposa soñó por fin que era un hombre, dejó de sentir miedo del camaleón y, descansada, se dio cuenta de que se había dormido en los laureles, como suele decirse para indicar que alguien ha dejado de esforzarse tras haber obtenido éxitos o triunfos. Y cuando al despertar se dijo a sí mismo que “España la escribiremos entre todos y nadie se va a quedar fuera”, se puso a pensar en el camaleón y se quedó de nuevo dormido para evitar que el bichejo disparara su larguísima y pegajosa lengua y lo atrapara irremediablemente en la misión evangelizadora del todos y al unísono.

  Volver a Artículos